Qué cambia al pasar de SVG a PNG
Un SVG describe figuras, trazados, texto y colores mediante coordenadas; un PNG guarda una cuadrícula fija de píxeles. Por eso la conversión requiere elegir un tamaño de salida. El mismo dibujo vectorial puede rasterizarse con 400 píxeles de ancho para una miniatura o con 2400 para una diapositiva. Selecciona un archivo SVG o pega su código. El navegador lee el dibujo, obtiene su proporción del atributo viewBox cuando existe y prepara un lienzo con las dimensiones indicadas. El archivo no se envía a un servidor de conversión.
Un viewBox de 400 por 200 tiene proporción dos a uno. Si solicitas 1200 píxeles de ancho y dejas vacío el alto, el programa calcula 600 píxeles de alto. Al indicar ambos números puedes estirar el resultado, algo que conviene reservar para casos intencionados. Más píxeles conservan mejor los contornos vectoriales al exportar, pero normalmente aumentan el peso del PNG.
Fondo y nitidez de la exportación
Decide primero el ancho de salida y después elige fondo transparente, blanco o de un color concreto. La transparencia sirve para un icono que aparecerá sobre varios fondos; el blanco evita sorpresas en aplicaciones que muestran como negro el área transparente. Un color personalizado puede encajar con una presentación. La vista previa muestra un tablero detrás de las zonas transparentes para que puedas reconocerlas. Revisa los bordes al tamaño final antes de descargar la imagen.
Por ejemplo, un logotipo cuyo viewBox mide 400 × 200 produce un PNG de 1200 × 600 si estableces 1200 píxeles de ancho. Con 600 de ancho, el resultado será 600 × 300. Ambos mantienen la composición, aunque el primero suele ocupar más espacio. Ampliar posteriormente una copia de 400 × 200 no recupera las curvas nítidas que todavía contiene el SVG original.
Límites y errores habituales
Un tamaño mayor no mejora una fotografía de baja resolución incrustada dentro del SVG. Esa fotografía ya está formada por píxeles y puede verse borrosa al agrandarla. El texto también puede variar si la fuente no está instalada en el dispositivo; convertir a contornos las letras esenciales evita esa dependencia. Compara la previsualización con el original, sobre todo en etiquetas pequeñas, líneas finas y sombras semitransparentes. El navegador y el programa de destino pueden dibujar ciertos detalles de forma distinta.
El convertidor rechaza contenido activo y recursos externos antes de representar el SVG. Si el archivo depende de imágenes enlazadas, fuentes remotas o efectos programados, prepara una versión estática y autónoma. Los límites de dimensiones evitan que un único lienzo consuma demasiada memoria. PNG conserva la transparencia sin pérdida, pero no siempre es el formato de menor tamaño; una imagen fotográfica terminada quizá necesite otra compresión.