01 / Guía
Cómo funciona
SHA-256 genera un resumen de 256 bits que se muestra mediante 64 caracteres hexadecimales.
Información útil
Un hash no se puede decodificar. Para guardar contraseñas, usa un algoritmo específico con sal, como Argon2 o bcrypt.
Texto y código / MULTIVERTO
Calcula en tu navegador el hash SHA-256 de un texto UTF-8 en formato hexadecimal.
Aplica cada herramienta de texto al resultado anterior.
01 / Guía
SHA-256 genera un resumen de 256 bits que se muestra mediante 64 caracteres hexadecimales.
Un hash no se puede decodificar. Para guardar contraseñas, usa un algoritmo específico con sal, como Argon2 o bcrypt.
02 / Ejemplo
holab221d9dbb083a7f33428d7c2a3c3198ae925614d70210e28716ccaa7cd4ddb7903 / Guía
SHA-256 produce 256 bits, mostrados aquí como 64 caracteres hexadecimales. Úsalo para identificar un fragmento de texto o comparar un valor conocido con una suma de comprobación publicada por una fuente fiable. Escribe exactamente la cadena, incluidos espacios y posible salto de línea final, y compara todos los caracteres de la huella. Los textos hola y Hola dan resultados diferentes; añadir un espacio final vuelve a cambiarlos. La herramienta calcula el hash de bytes UTF-8, por lo que cadenas Unicode visualmente iguales pueden diferir si sus bytes son distintos.
Para verificar archivos, este campo de texto solo sirve si conoces los bytes exactos que se van a procesar. Pegar el contenido visible de un archivo puede cambiar los saltos de línea o la codificación; para archivos arbitrarios conviene una herramienta de sumas de comprobación. Una coincidencia SHA-256 ayuda solo cuando el valor esperado procede de una fuente fiable. No autentica al autor ni protege contraseñas. Usa un algoritmo específico con sal para almacenar contraseñas, no un digest SHA-256 directo.
Un hash criptográfico convierte bytes de entrada en una huella de longitud fija. Para los mismos bytes y el mismo algoritmo, el resultado es determinista; cambiar incluso un byte suele producir una huella muy distinta. Este conversor representa primero el texto introducido como bytes UTF-8, usa después la implementación criptográfica del navegador y muestra el resultado en hexadecimal. Los saltos de línea, espacios, mayúsculas y formas de normalización Unicode pueden cambiar la secuencia de bytes. Al comparar dos hashes, comprueba que coinciden tanto los bytes originales como el algoritmo.
Una huella ayuda a detectar cambios si la comparas con un valor esperado de una fuente fiable. Por sí sola no demuestra quién creó los datos; quien pueda sustituir tanto un archivo como su huella publicada puede eludir esa comprobación. El hash no es cifrado: no hay clave ni operación de decodificación para recuperar el texto original. Tampoco conviene almacenar contraseñas usando solo un algoritmo SHA rápido de propósito general. Para contraseñas se necesita un método específico con sal y coste deliberado, como Argon2 o bcrypt.
Introduce el texto exacto cuyo SHA-256 necesitas y compara la salida de 64 caracteres con un valor independiente y fiable. El cálculo se realiza en el navegador mediante su API criptográfica; el texto no se envía a un servicio de hash. Si esa API no está disponible en el contexto actual, la herramienta indica la limitación. No elimines un espacio o salto de línea final solo para forzar una coincidencia. Una diferencia puede deberse a bytes, algoritmo o codificación distintos, no a un fallo de cálculo.
Para repetir la comparación, anota si el texto original incluía finales de línea y si se normalizó antes de calcular el hash. Copiar contenido visible de un documento puede cambiar caracteres ocultos, así que parte de la misma fuente original siempre que puedas. Compara la huella completa, no solo los primeros caracteres. Si una suma esperada aparece junto a una descarga poco fiable, búscala también por un canal de confianza; una coincidencia proporcionada por el mismo atacante no demuestra autenticidad.